El trabajo no ha tenido siempre la misma significación que la que tiene en la actualidad, pero sí existe desde siempre y siempre ha existido la retribución entre las partes implicadas. Nuestros antepasados, aquellos que empezaban a ser monos erectos e inteligentes, trabajaban cazando siendo su recompensa la alimentación, y la manipulación de pieles para abrigarse, y las herramientas y utensilios obtenidos de los huesos su recompensa. Poco después, llegaría también la recolección de raíces y frutos, estableciéndose la agricultura y la ganadería para domesticar determinados animales y por consiguiente el sedentarismo y la remuneración económica. La recompensa en nivel fisiológico que diría posteriormente Maslow, el nivel primario de la pirámide que constituyen sus necesidades mas básicas.
Luego vendría el trueque: mi trabajo me proporciona algo (caza, productos agrícolas, armas, utensilios, etc.), me facilita cambiarlo con otra persona que tiene algo que necesito pero no tengo, por lo que se establece el cambio "producto por producto". Con ello, se inician las relaciones comerciales y la apertura de necesidades y especializaciones. Se crea entonces la moneda para evitar los agravios comparativos y homogeneizar EL PRECIO. Poco después, llegan los artesanos, especialistas que fabrican productos excedentes y repetitivos alejados de sus propias necesidades personales para vender por dinero.
A continuación nacen las agrupaciones corporativistas de artesanos, las primeras y rudimentarias fábricas o talleres en la que nacen los empleados, aprendices y colaboradores en la producción.
El siguiente paso y gracias a los descubrimientos científicos, es el maquinismo industrial. El hombre cambia su esfuerzo físico por dinero para adquirir productos y mercancías que necesita para su subsistencia y que ya no puede fabricar por sí mismo, mediante una dedicación horaria diaria en la empresa; es decir, su tiempo ya no depende de sí mismo y lo condicionan terceras personas.
A continuación se inicia la llamada etapa consumista. Ya no necesitamos el dinero para solventar las necesidades primarias, ahora también requerimos bienes no necesarios pero sí atractivos que nos igualan o diferencian de nuestros congéneres.
Nace la Organización Científica del Trabajo, luego la Psicología Industrial, es decir, métodos que permitirán explotar y rentabilizar mejor al trabajador (no olvidemos que la esclavitud no deja de ser un método básico de explotación).
En paralelo a ello se crean los movimientos políticos desde el Asociacionismo, el Liberalismo, el marxismo y todas las variaciones que queramos con dos objetivos: agrupar a las dos clases principales, trabajadores y patronos, e intentar equilibrar el intercambio entre empleados y empleadores.
Todo este proceso, que hemos resumido enormemente, alcanza su cima a finales del siglo XX cuando la primera fase de este artículo se hace real. El trabajador requiere una remuneración por su esfuerzo pero ya no tiene que ser exclusiva y necesariamente monetaria al cien por cien; ahora también hablamos de obtener satisfacción, motivación, remuneraciones en especie, reconocimiento, etc. (seguimos subiendo peldaños en la pirámide de Maslow). Ya no es un número en una cadena de la cual no se conoce ni el origen ni el principio, ni el resultado; es una persona integrada en un equipo de trabajo que VE y PARTICIPA en el resultado del producto o del servicio de la organización.
"El trabajador requiere una remuneración por su esfuerzo pero ya no tiene que ser exclusiva y necesariamente monetaria al cien por cien; ahora también hablamos de obtener satisfacción, motivación, remuneraciones en especie, reconocimiento, etc."
La organización también ha percibido que, en una época de máxima competitividad, de exigencias cualitativas, de control de costes y beneficios, generalmente muy ajustados, no pueden tener exclusivamente trabajadores rutinarios y manualizados sino personas que exploten al máximo sus conocimientos, que participen activamente en la política y objetivos de la empresa. En definitiva, un tipo de "SOCIO" dentro de la organización.
Recordemos un par de frases históricas que marcaron la diferencia entre estas dos formas de pensar sobre la participación del trabajador en las organizaciones: Henry Ford, primer hacedor de una cadena de montaje para abaratar costes y precios de venta y aumentar la producción de su famoso Ford T, dijo: "Qué fastidio que cuando quiero contratar dos manos para trabajar, tenga que contratar la persona que esta detrás".
Matsushita, uno de los grandes emprendedores del siglo XX, dijo en Wall Street hace más de 30 años: "Nosotros venceremos y el Occidente industrial perderá la batalla; poco podrán hacer para evitarlo, porque las razones de su fracaso están dentro de ustedes mismos. Sus empresas se basan en el modelo de Taylor, y lo que es peor, también sus cabezas. Sus jefes son los que piensan, mientras que los obreros manejan los destornilladores… Nosotros sabemos que la supervivencia de las empresas está amenazada en un entorno cada vez más imprevisible, competitivo y lleno de peligros. Por ello, la continuidad depende de LA MOVILIZACIÓN PERMANENTE DE CADA GRAMO DE INTELIGENCIA dentro de la Organización".
Todo esto conduce a la Gestión de los RR.HH. que podríamos resumir en el siguiente esquema:
Hoy podríamos decir que, en general, las organizaciones aplican la Cultura del Proyecto, es decir, cada cliente exige una solución diferente y cada proyecto es un negocio en sí mismo que hay que rentabilizar.
"Hoy en día las organizaciones aplican la Cultura del Proyecto, en la que cada cliente exige una solución diferente y cada proyecto es un negocio en sí mismo que hay que rentabilizar"
Esta cultura requiere habitualmente de una serie de comportamientos y de perfiles para ser llevada a cabo correctamente. Un pequeño resumen de éstas sería el siguiente:
- Procurar disminuir los tiempos de tareas y procesos
- Desarrollar nuevos productos o servicios
- Mantener un elevado nivel de rapidez de respuesta
- Actuar para aprovechar las oportunidades
- Adaptarse rápidamente a los cambios del entorno
- Pensar y enfocar las cosas con flexibilidad
- Prever los cambios que afectarán a la Organización
- Agilizar la toma de decisiones
- Buscar nuevas formas de hacer las cosas
- Actuar a pesar de la incertidumbre
- Defender los propios puntos de vista
- Aplicar tecnologías punteras en el sector para resolver los problemas o las necesidades que surgen