31-08-2004
Presidenta de la Asociación de Mujeres Directivas de Andalucía y miembro de la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias.Queríamos saber todo lo que hay que hacer para convertirse en jefa. Así que se lo preguntamos a una que no sólo lo es, sino que además preside la asociación que agrupa a todas las directivas andaluzas.
¿Por dónde debe empezar una trabajadora que aspira a un puesto directivo? Lo fundamental es tener una buena formación o preparase para adquirirla. En el ámbito de la dirección, sea cual sea tu sector, debes ser una excelente profesional.
¿Hay que tratar de “vender” tu candidatura sin esperar a que aparezca una oferta de ascenso? ¿O es mejor trabajar duro sin más? Sin duda, hay que vender la candidatura. Hay que saber dirigirse a las personas adecuadas y darse cuenta de que el camino tienes que hacerlo tú.
¿Cuándo puede una persona considerar que está preparada para ser la jefa? En el momento en que conoces bien a la empresa y al equipo y eres capaz de proyectar, tomar decisiones, mover las piezas del puzzle, pensando en el futuro.
¿Qué cualidades debe tener una buena líder? Además de una excelente preparación, debe ser flexible, tener capacidad de negociación. Por suerte, las mujeres estamos muy acostumbradas a negociar, no sólo las cuestiones laborales sino también las personales. Es fundamental saber trabajar en equipo y motivar a tus colaboradores. Destacaría también la capacidad de integrar información muy variada y de muy distinta procedencia, porque las empresas hoy en día ya no son estables, sino innovadoras. Además, una jefa debe ser disciplinada, perseverante y tener mucha empatía. Eso significa saber escuchar a todos: colaboradores, clientes, proveedores... Saber ponerse en su lugar y después alinearlos con tus objetivos. Porque una directiva ha de tener claridad de criterio. Por último, es fundamental la ética. La forma de ser de un directivo afecta a todo el equipo.
¿Qué aspectos negativos de ser jefe hay que tener en cuenta? Lo más duro es reconocer los límites de tu empresa. Tú puedes ser capaz de aportar muchas cosas, pero estás condicionada por la situación económica de la compañía, etc. Una buena jefa debe saber superar esta frustración y motivar a su gente a pesar de que las cosas no salgan como se esperaba.
¿Qué tipo de persona no puede ser buena jefa? En primer lugar, las ególatras que necesitan ser las “reinas del mambo” y son incapaces de reconocer y potenciar las habilidades de su equipo. No olvidemos que todos los grandes éxitos se consiguen en equipo, porque toda la gente tiene algo que aportar. Tampoco las pesimistas están hechas para mandar, porque todo les supone una dificultad y acaban con la moral del equipo. Ni las personas a las que les cuesta tolerar la frustración y que, ante una dificultad, se cogen una pataleta en lugar de buscar alternativas. Los jefes tienen limitaciones y deben autoevaluarse y mejorar su formación continuamente. Cuanto mayor sea el nivel de tu equipo, más debes exigirte como jefa.
¿Sigue habiendo un “techo de cristal” que impide que muchas mujeres lleguen a puestos directivos? Completamente. No tanto en las administraciones públicas, pero sí en las empresas privadas, donde sólo el 5% de los miembros de los consejos de administración son mujeres. Y eso teniendo en cuenta que el 70% de los mejores expedientes académicos pertenecen a mujeres. Tenemos dos objetivos: mejorar la integración femenina en el mundo laboral y cambiar el modelo de éxito profesional que impera. Las mujeres quedan al margen de la elaboración de las reglas, se topan a menudo con entornos machistas y muchas de ellas renuncian porque no quieren convertirse en “damas de hierro” para triunfar. Sin embargo, el mundo laboral necesita de esas cualidades que podemos considerar “femeninas”: flexibilidad, empatía...
¿Cuál es tu consejo para quienes desean entrar en el mundo de la dirección? Que no renuncien, aunque se les planteen dificultades. Dirigir es un oficio, y tiene una parte de preparación y otra de empeño y motivación.
Clara Nº 141 junio 2004 |